terça-feira, 31 de março de 2020

A situación laboral dos músicos na pandemia - 2020

Pablo Morán - A situación laboral dos músicos na pandemia. Problemática, causas e posibeis solucións - Facebook persoal - 31/03/2020.

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31 de Marzo de 2020 
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A situación laboral dos artistas, e dos músicos en particular, é unha asignatura pendente desde que calquera de nós podemos recordar, é decir, desde sempre. A repentina e grave crise do coronavirus obriga a prantexar mil cuestións cando non hai posibilidade de traballo artístico nin actividade económica artística nin nada. Non hai ingresos, e hai que pensar cómo pedir axudas. Pero para a maioría dos músicos a dificultade é moito maior que para outros sectores. A administración precisa datos, e non os ten, ou non na medida necesaria. A música moveuse en gran medida na economía submerxida en todos os ámbitos e estilos, desde as festas e verbenas populares ata os concertos de música clásica, jazz, pop, rock, etc. É certo que nos últimos anos a cousa foi cambiando, pero en xeral sen moito apoio do sector nos diferentes ámbitos. Hoxe realicei un extenso comentario nun foro de músicos de jazz de ámbito estatal, e vouno copiar tamén aquí, nos comentarios, por se resulta de interese. Empezo polo famoso RD 1435/85, que regula a relación laboral especial dos artistas en espectáculos públicos: https://www.boe.es/eli/es/rd/1985/08/01/1435/con
1-Con permiso de Francis Posé, y como conozco a algunos de los que estáis por aquí, como Baldo Martínez, con quien hace poco he hablado de estos temas, o Naíma Acuña, a cuyos padres conozco desde hace mucho, o a Luis Castellanos, con quien he coincidido trabajando, y otros músicos que veo por aquí y que sé quienes son y admiro, aunque no conozco personalmente, me gustaría aportar mi punto de vista. Procuraré ser breve, aunque me va a ser difícil. Después de más de 40 años de discusión sobre estos temas entre músicos, en asociaciones y en sindicatos, creo que la base o una gran parte del problema radica en las diferentes lecturas que se han realizado del famoso RD 1435/85 sobre la relación laboral especial de los artistas en espectáculos públicos, que ahora se pretende modificar, esperando que para bien del músico. En 1985 aún existía el Régimen Especial de Artistas de la Seguridad Social (1975), que desaparició en 1986 integrándose en el Régimen General - Colectivo de Artistas. Y aún estaban vigentes las Ordenanzas laborales de Profesionales de la Música (1977) y de Teatro, Circo, Variedades y Folklore (1972). En ese año 1985 también se creo el IVA, que grava la venta de bienes y la prestación de servicios. En esa época se había planteado también la posibilidad de que todos los artistas pasaran a ser trabajadores autónomos. También se planteaba el debate de si el IVA afectaría a los músicos, a todos, a algunos, y de qué manera. Algunas asociaciones de artistas, sobre todo actores y músicos de las pocas orquestas clásicas que había en la época, junto al movimiento sindical, presionaron lo suficiente ante la administración y el ministerio de trabajo se decantó por la opción laboral, la consideración de los artistas como trabajadores por cuenta ajena, naturalmente para los artistas que realmente trabajan de ese modo, a las órdenes de un empresario que dirige, ordena, manda y paga. No para todos los artistas.

2-El decreto de 1985 es simplemente un esbozo, remite a la legislación laboral vigente, es decir el Estatuto de los Trabajadores y las Ordenanzas laborales de la época, y en él se indica claramente que debe ser desarrollado mediante convenio colectivo o contrato individual. Los grupos o compañías profesionales de teatro se organizaron en empresas, que empezaron a contratar a los artistas como trabajadores por cuenta ajena. Las pocas orquestas sinfónicas que había en la época, y todas las que se fueron creando después, basándose en el RD 1435/85 contrataron a sus músicos y negociaron convenios colectivos entre empresas y músicos como trabajadores por cuenta ajena. En otros casos este tipo de contrato laboral fue aplicado en situaciones de clara prestación de servicios, que es el caso de artistas, grupos de música, orquestas, que tienen una personalidad propia, tocan el repertorio decidido por ellos y no se someten a ninguna dirección, salvo cuestiones de horarios y cuestiones de tipo mercantil. La tradición de tocar en salas, discotecas, entidades que respondían claramente al concepto de empresa, condujo a estas entidades, y a los ayuntamientos o comisiones de festejos, a contratar laboralmente a cada músico y de modo colectivo a cada artista, grupo u orquesta, por actuación, de modo que durante muchos años los músicos estaban siempre en paro, salvo los días de actuación, y sin que se pudiera realizar un convenio colectivo laboral, puesto que cada músico trabajando en una o varias formaciones, y para "empresarios" que no veían más que una vez al año o cada varios años, y que realmente no eran sus empresarios, imposibilitaba cualquier negociación. En otros muchos casos, como todo el mundo sabe, no ha habido nada, ni contrato, ni cotización, ni IVA, etc.
3-Durante demasiados años ni los diferentes ámbitos del sector ni las distintas administraciones apenas realizaron vagos intentos de solucionar o regularizar el trabajo de los músicos, aparte de algún estudio académico de difusión universitaria. Y por esa razón, la administración, aunque quiera, no puede atender adecuadamente las graves necesidades que tiene el sector hoy con la crisis del coronavirus. Además, desde hace años las entidades públicas, ayuntamientos, y organismos autónomos públicos, tienen unas estrictas normas en cuanto a la contratación laboral de trabajadores, y se ha limitado el concepto de contratación laboral para los artistas que forman parte de la propia entidad, es decir, para los músicos de una orquesta sinfónica de una comunidad autónoma, de un ayuntamiento, una banda de música municipal, una compañía pública de teatro o de danza, etc., pero realizando ya contratos laborales normales a tiempo completo y teniendo en cuenta los ensayos, las grabaciones, etc., tal como indica el RD 1435/85, es decir no exclusivamente por actuación. Del mismo modo parece que siguen operando algunas salas de fiesta en grandes ciudades, que tienen músicos fijos, y que han negociado un Convenio colectivo estatal del personal de salas de fiesta, baile y discotecas, que además "obliga" a seguirse en todo el estado en cualquier tipo de contrato laboral de artistas y en cualquier ámbito que no esté cubierto por otro convenio colectivo. Desde 2017 en Galicia existe el I Convenio colectivo de orquestras de verbena, y de ese modo los artistas y técnicos son contratados laboralmente por las orquestas para integrarlos en sus empresas, y después "vender" el producto artístico mediante un contrato mercantil de servicios por actuación, gravado con IVA.

4-En festivales, salas de conciertos y bares que programan actuaciones artísticas, se ha extendido desde hace años la contratación mercantil de artistas para eventos. Hay festivales que han sido denunciados por ofrecer propuestas denigrantes o claramente ilegales a artistas emergentes o no demasiado conocidos para el gran público, o que durante años han pagado en negro, a pesar de haber recibido subvenciones públicas. En las salas cada vez se extiende más un concepto de programación que se desentiende de la asunción del riesgo de pagar un cachet, obligando al artista a ir a taquilla, o alquilando la sala o los equipos de sonido a los artistas, que se ven obligados a operar como promotores. En cualquier caso, exigiendo la emisión de factura, lo que obliga a los artistas a ser autónomos o a trabajar contratados por una productora, agencia de management, o a través de las cooperativas de músicos, que son las únicas alternativas que hay actualmente para ir cubiertos por la seguridad social y no trabajar en negro... Esto no es nuevo. Todos podemos tener experiencias. Yo mismo, después de haber tenido que ingresar en el hospital por urgencias un día que iba a actuar en un bar, hace años, además de no haber podido realizar la actuación, y después de haber estado ingresado durante quince días en el hospital, y de baja médica durante un mes, solicité la prestación económica por incapacidad laboral transitoria, es decir, solicité cobrar la baja, después de haber estado trabajando como músico durante más de 30 años, pero me la denegaron porque el día que ingresé nadie me había cotizado a la seguridad social, y no tenía derecho a prestación.

5-Ya hace tiempo que algunos admirados músicos como Max Sunyer Carles Benavent lamentaban públicamente la situación a la que se había llegado, y que les impedía poder llegar a percibir una jubilación en condiciones. Ellos sufren esta circunstancia, a pesar de ser enormes artistas y haber realizado una importante obra que siempre podemos disfrutar. Muchos otros músicos, que no han podido llegar tan alto en términos artísticos, están en sus mismas circunstancias, o peores, en cuanto a las dificultades para acceder a prestaciones de desempleo, de incapacidad transitoria o de jubilación. Disculpad la extensión, pero veo por aquí algún comentario en el sentido de insistir en la idea de la consideración sistemática del músico como trabajador por cuenta ajena, en cualquier circunstancia, y reivindicando a los ayuntamientos y las entidades públicas como contratadores laborales de actuaciones artísticas puntuales. Eso ya se realizó en los últimos años de la dictadura, finales de los 70s y en los 80s y 90s, y en muchos casos demostró y puso de relieve que no se puso sobre la mesa el debate sobre el tipo de estructura legal que constituye un grupo de música. Ahora hay ya muchos artistas que tienen su empresa, o que operan fiscalmente como "profesionales artistas" y lógicamente se han tenido que dar de alta como autónomos.

6-Creo que no es buena idea pensar que todos los músicos realizan un trabajo por cuenta ajena. Independientemente del estilo musical, la ley es la misma para todos. Trabajan por cuenta ajena los músicos de una orquesta sinfónica o de un grupo u orquesta de baile o de verbena, que están a las órdenes de quienes dirigen y organizan el trabajo, los ensayos, las actuaciones. Del mismo modo trabajan por cuenta ajena los músicos que acompañan a cantantes y artistas en las giras, en los ensayos y en las grabaciones, o cualquier músico que se contrata eventualmente para sustituir a otro y que debe realizar la función que se le encomienda, dentro de un determinado espectáculo. Pero un artista o grupo que tiene su propio repertorio, que tiene su nombre o marca comercial, que decide sobre la estructura de su grupo, sobre la selección del personal artístico o técnico del propio grupo, incluso sobre cuestiones de imagen, que decide en qué tipo de lugares quiere tocar, que decide el cachet o el coste de su propio espectáculo, etc., no parece que pueda estar trabajando por cuenta ajena, sino por cuenta propia.

7-Podría suceder que todos los miembros de ese grupo u orquesta fuesen socios, propietarios de los equipos y medios de producción, y en ese caso se trataría de una empresa cooperativa, de tipo autogestionado, pero una empresa. Y además trabajando por cuenta propia, como autónomo o teniendo su propia empresa es la única forma de poder defender la propia personalidad artística, que por cuenta ajena podría verse desdibujada, diluida o simplemente ninguneada. Coincido completamente con la queja que se hace en este y otros foros del coste excesivo de las cuotas de autónomos, que muchos reclamamos que sean acordes con los ingresos percibidos, y que tal como está son inaccesibles para muchos artistas y conducen a todo tipo de irregularidades y a mantener la economía sumergida.

8-Finalmente, y del mismo modo que sucede con la llamada música clásica, que tiene en España ya no un importante apoyo sino directamente una financiación exclusivamente pública, con algunos apoyos privados, urge y se hace imprescindible reclamar de las distintas administraciones la atención, el apoyo y la financiación de otros estilos musicales, el apoyo y la financiación de la creatividad en sus diferentes manifestaciones artísticas, como única vía para poder disponer de una industria musical, de una industria cultural en condiciones.

9-Resumiendo, del mismo modo que los médicos pueden ser trabajadores por cuenta ajena o por cuenta propia, o las dos cosas a la vez, dependiendo de cómo desarrollen su actividad o su trabajo, en el caso de los músicos es exactamente igual. Por esa razón no creo que un sindicato laboral vaya a solucionar el problema de todos los músicos. Tal como alguien comenta en algún lugar, Marta Sánchez, Joaquín Sabina, Vetusta Morla o Jorge Pardo, cuando hacen su música, son productos artísticos, no solamente músicos o grupos de músicos. Tengo mi experiencia y siempre defiendo y defenderé la labor sindical. Pero creo haber expuesto mis razones, ya que no todos los músicos trabajan de la misma forma. Por la misma razón, tampoco creo que vaya a solucionar todo la industria musical o estas plataformas que se están creando desde la óptica empresarial de salas de conciertos, promotoras, mánagers,etc. Creo que es una muy buena idea que se reúnan y se pongan de acuerdo en plantear soluciones.

10-Pero, teniendo en cuenta que las cuestiones laborales, de seguridad social y fiscales dependen de organismos y decisiones del estado, echo de menos una gran plataforma estatal de asociaciones de músicos, por comunidades autónomas, por estilos, por afinidades laborales, etc., en la que debería tener peso una asociación de artistas en cuanto productores de su propia actividad artística, aparte de las asociaciones artísticas de marcado carácter sindical o los sindicatos de clase convencionales, que lógicamente también deben estar representados. Esa asociación de artistas, de músicos en este caso, y que podría ser transversal o colegial, debería buscar ser la voz, el interlocutor eficaz ante las distintas administraciones, sin tener que depender de las decisiones que otro tipo de empresas, totalmente respetables y necesarias, defienden según sus propios intereses, que quizás no coincidan siempre con las necesidades e intereses de todos los músicos.

11-Con el mejor de los deseos para todos los músicos, antes, durante y después de la crisis del coronavirus, que vamos a superar entre todos, y con la mayor admiración y respeto hacia los músicos creativos de cualquier estilo, que necesitan el apoyo institucional que nunca han tenido. Saúdos e boa música.

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